Por Cayetana Saiz
La placenta es un órgano efímero presente en la mayoría de los mamíferos, que relaciona estrechamente al bebé con su madre y atiende las necesidades de respiración, nutrición y excreción del bebé durante su desarrollo en el vientre materno. La placenta se desarrolla de las mismas células provenientes del espermatozoide y el óvulo que dieron desarrollo al feto y tiene dos componentes, una porción fetal, el corion frondoso y una porción materna o decidua basal.La placenta humana es de tipo hemocorial (o discoidal), lo que quiere decir que el tejido fetal penetra el endometrio hasta el punto de estar en contacto con la sangre materna.
Ésta, está unida al bebé a través del cordón umbilical.
Muchos dirían que su papel es crucial durante la gestación... y se quedarían cortos. Esta maravilla de ingeniería de la reproducción humana es imprescindible durante el embarazo, el parto y también en los momentos inmediatos a éste.
Repasando lo que sucede tras el nacimiento del bebé, observamos que éste recibe la última sangre proveniente de la placenta a través del cordón, esa sangre rica en oxígeno que actúa muchas veces como un auténtico resucitador neonatal, un seguro que provee al recién nacido de oxígeno durante sus primeros minutos de vida contra la anoxia cerebral.
El cordón se colapsa y deja de latir por si solo, a veces tarda 3 minutos y otras hasta 20 o más y se rompe y desprende del bebé pasados entre 3 y 10 días, dejando únicamente una cicatriz en su abdomen, conocida como ombligo.
Privar al bebé y a su madre de esa transfusión última es antinatural y puede suponer daños irreversibles por anoxia cerebral y también anemia infantil, puesto que no solo se le priva de oxigeno sino también de 1/3 o hasta un 50% de su sangre, que queda en la placenta y es desperdiciada.
La rutina hospitalaria Yatrogénica (yatrogenia quiere decir hacer daño con la medicina para quien no conozca la palabra) pinza el cordón en muchas ocasiones incluso antes de que el bebé respire por primera vez, pudiendo provocar asfixia neonatal.
Una de las razones por la que la práctica del corte tardío se fue dejando de lado a lo largo del siglo XX, era que se pensaba que éste podía desencadenar bilirrubina sérica, cosa que ha quedado desmentida recientemente pues un metanálisis concluye que el corte tardío del cordón no está relacionado con un incremento de riesgo de complicaciones neonatales, siendo los dos más estudiados la policitemia y la ictericia, y tampoco incrementó significativamente el valor promedio de la bilirrubina sérica, y si en cambio se encuentran muchos casos de bebes con policitemia excesiva e hiperbilirrubinemia debido al clampaje precoz del cordón, pues esto les causa a los bebés hipovolemia y excesiva concentración de la sangre.
Repasando lo que sucede tras el nacimiento del bebé, observamos que éste recibe la última sangre proveniente de la placenta a través del cordón, esa sangre rica en oxígeno que actúa muchas veces como un auténtico resucitador neonatal, un seguro que provee al recién nacido de oxígeno durante sus primeros minutos de vida contra la anoxia cerebral.
El cordón se colapsa y deja de latir por si solo, a veces tarda 3 minutos y otras hasta 20 o más y se rompe y desprende del bebé pasados entre 3 y 10 días, dejando únicamente una cicatriz en su abdomen, conocida como ombligo.
Privar al bebé y a su madre de esa transfusión última es antinatural y puede suponer daños irreversibles por anoxia cerebral y también anemia infantil, puesto que no solo se le priva de oxigeno sino también de 1/3 o hasta un 50% de su sangre, que queda en la placenta y es desperdiciada.
La rutina hospitalaria Yatrogénica (yatrogenia quiere decir hacer daño con la medicina para quien no conozca la palabra) pinza el cordón en muchas ocasiones incluso antes de que el bebé respire por primera vez, pudiendo provocar asfixia neonatal.
Una de las razones por la que la práctica del corte tardío se fue dejando de lado a lo largo del siglo XX, era que se pensaba que éste podía desencadenar bilirrubina sérica, cosa que ha quedado desmentida recientemente pues un metanálisis concluye que el corte tardío del cordón no está relacionado con un incremento de riesgo de complicaciones neonatales, siendo los dos más estudiados la policitemia y la ictericia, y tampoco incrementó significativamente el valor promedio de la bilirrubina sérica, y si en cambio se encuentran muchos casos de bebes con policitemia excesiva e hiperbilirrubinemia debido al clampaje precoz del cordón, pues esto les causa a los bebés hipovolemia y excesiva concentración de la sangre.
Los beneficios del corte tardío del cordón a corto y largo plazo, tanto para el bebé como para la madre están claros:
Para los recién nacidos pre término o de bajo peso al nacer:
Para los recién nacidos pre término o de bajo peso al nacer:
- Disminuye el riesgo de hemorragia intraventricular y de sepsis de inicio tardía (aunque se necesitan más estudios para determinar la relación entre el tiempo de corte de cordón y la sepsis).
- Disminuye la necesidad de transfusión sanguínea por anemia o baja presión sanguínea; la necesidad de surfactante; la necesidad de ventilación mecánica.
- En el bebé se incrementan: hematocritos, hemoglobina, presión sanguínea, oxigenación cerebral y flujo de glóbulos rojos.
- Incrementa la hemoglobina a las 10 semanas de edad. La hemoglobina es una proteína que contiene hierro y que le otorga el color rojo a la sangre. Se encuentra en los glóbulos rojos y es la encargada del transporte de oxígeno por la sangre desde los pulmones a los tejidos.
Para los recién nacidos a término:
- Brinda un volumen adecuado de oxígeno, de sangre y de reservas de hierro al nacimiento.
- Mejora el estado hematológico (hemoglobina y hematocrito) a los dos a cuatro meses de edad.
- Mejora el estado del hierro hasta los seis meses de edad, lo cual ha demostrado ser importante para prevenir la deficiencia de hierro y la anemia durante la infancia. Las reservas de hierro del nacimiento son un fuerte predictor del posterior estado del hierro y anemia durante la infancia.
Para las madres:
Aunque hay pocos estudios relacionados con el momento del pinzamiento del cordón umbilical que hayan incorporado resultados sobre la evolución de la madre, sí se suponen algunos beneficios.
Se ha especulado que una placenta menos distendida y con menor cantidad de sangre puede ser más fácil de ser expulsada de la cavidad uterina. La menor cantidad de sangre puede deberse al corte tardío del cordón o al drenaje placentario.
A partir de los estudios sobre “drenaje placentario”, una placenta con menos sangre acorta el tercer período del parto y disminuye la incidencia de retención de la placenta.
- Disminuye la necesidad de transfusión sanguínea por anemia o baja presión sanguínea; la necesidad de surfactante; la necesidad de ventilación mecánica.
- En el bebé se incrementan: hematocritos, hemoglobina, presión sanguínea, oxigenación cerebral y flujo de glóbulos rojos.
- Incrementa la hemoglobina a las 10 semanas de edad. La hemoglobina es una proteína que contiene hierro y que le otorga el color rojo a la sangre. Se encuentra en los glóbulos rojos y es la encargada del transporte de oxígeno por la sangre desde los pulmones a los tejidos.
Para los recién nacidos a término:
- Brinda un volumen adecuado de oxígeno, de sangre y de reservas de hierro al nacimiento.
- Mejora el estado hematológico (hemoglobina y hematocrito) a los dos a cuatro meses de edad.
- Mejora el estado del hierro hasta los seis meses de edad, lo cual ha demostrado ser importante para prevenir la deficiencia de hierro y la anemia durante la infancia. Las reservas de hierro del nacimiento son un fuerte predictor del posterior estado del hierro y anemia durante la infancia.
Para las madres:
Aunque hay pocos estudios relacionados con el momento del pinzamiento del cordón umbilical que hayan incorporado resultados sobre la evolución de la madre, sí se suponen algunos beneficios.
Se ha especulado que una placenta menos distendida y con menor cantidad de sangre puede ser más fácil de ser expulsada de la cavidad uterina. La menor cantidad de sangre puede deberse al corte tardío del cordón o al drenaje placentario.
A partir de los estudios sobre “drenaje placentario”, una placenta con menos sangre acorta el tercer período del parto y disminuye la incidencia de retención de la placenta.

Bibliografía
Wikipedia
lactando.org
bebés y más
Pinturas de Amanda Greavette




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