Mi historia con la lactancia y mi intento de relactar a Ezequiel
Su postura era buena, mamaba muy bien y lo que es la leche propiamente dicha subió cuando me dieron el alta. Él perdió bastante peso pero como aún así seguía siendo un ternerito no pasó nada. Una vez en casa...¡madre mía que horror! Por el día genial, mamaba como tres cuartos de hora cada 2 horas, pero por la noche era horrible: toda la noche llorando, le ponía a mamar y se dormía; lloraba, pegada dos chupetadas, soltaba y se dormía, 2 minutos después lloraba... y así toda la noche. Yo agotada y con los puntos sin poder moverme. La única que me ayudó fue mi madre claro, por su instinto maternal inmenso.
Aún así los únicos consejos que tenía eran: "dale una ayudita", "dale un biberón que este niño se queda con hambre", "este niño no para de llorar, tiene hambre".
Y yo pensaba: " j***r! si es que estoy toda la noche dándole y no deja de llorar", y empecé a dudar de mi y de mi leche. Llegó la primera ayudita y Ezequiel dejó de llorar, y luego llegó la siguiente y la siguiente. Me encantaba verle satisfecho y sin llorar, sin sufrir y por eso empezaron los biberones...No sé que fallaba de la teta pero los dos lo pasamos fatal. Al final al introducirle la leche artificial, comenzó a disminuir la producción de la mía hasta que al final ganaron los biberones. Yo me quedé contenta porque el niño, que por fin estaba a gusto, satisfecho y sin llorar, pero vacía y triste porque había fracasado la lactancia materna, que yo sabía era lo mejor para él. No entendía porque otras madre daban teta y el niño dejaba de llorar y se calmaba (estaba satisfecho) y el mío me las vaciaba y seguía llorando... La gente me decía que con semejante niño era normal, pero yo pensaba: "si le he creado ahí dentro y le he parido yo, tendré que poder alimentarle ¿no?" En fin, yo no me quede nada tranquila. A veces pienso que fui yo la que se quedó con una espina clavada porque lo que es él, vamos... estaba genial y encantado. Un día, cuando Ezequiel ya tenía tres meses y yo ya había dejado la lactancia desde hacía 2 y por lo tanto ya no tenía leche, me enteré de que hay madres adoptivas que logran dar el pecho a su bebé, y que hay madres que después de haber dejado la lactancia también logran relactar. Fue como una revelación y decidí intentarlo. En ese momento comenzó algo, una experiencia para mi inolvidable, muy muy dura, pero muy bonita. Mi intento de relactar a Ezequiel duró un mes, y al final no lo logré. Pero si logré muchas cosas, todo fue muy lento y gradual y comenzó aquel día que supe que se podía relactar. Ese mismo día me puse el extractor de leche, 15 minutos en cada pecho cada dos horas, y por la noche también. Así un día y pico...hasta que salió la primera gota y se me iluminó la cara.: "Álvaro, ha salido una gota, una gota!" Seguí con ese ritmo de extracciones y para conseguir el primer mililitro pasaron días. Para mi era como recuperar algo muy valioso, esas gotas al principio, que luego fueron unos pocos mililitros los guardaba como oro en paño y se los daba a Ezequiel, con gran satisfacción. Y así llegaron los 10 mililitros, luego los 20, 30, 40.... ¡Qué placer sentir que mi esfuerzo y amor por Ezequiel se convertía en leche!, ¡qué placer ver como la tomaba en su biberón!
Simultáneamente a mis extracciones intentaba acercar a Ezequiel al pecho y el había perdido todo el instinto, ya no relacionaba pecho con alimento, cosa que lo dificultó mucho, muchísimo. Intentaba ponerle al pecho cada poco, los biberones se los daba con el método Kassing (para hacerlo más parecido al pecho), hacía el método del agarre espontáneo (nos tumbábamos juntos con el pecho descubierto durante horas hasta que reptaba por instinto hacia la teta y se intentaba agarrar), conseguí con mucho esfuerzo que chupara durante segundos, con pezonera porque si no no lo conseguía enganchar. Esos momentos me llegaban al alma y me trasladaban por completo al pasado, a los momentos posteriores al parto, cuando todavía era todo primario y yo seguía siendo "La Leona Madre". Y lloraba de felicidad: le tenía otra vez ahí, en mi pecho...¡cuánto lo había echado de menos sin saberlo!
Después logré que succionara con la ayuda de Victor Canduela y su equipo en el Hospital de Laredo. Fue utilizando un relactador casero (una jeringuilla y una sonda naso-gástrica). Ese día fue una odisea lograrlo, porque Ezequiel tenía un gran rechazo al pecho, no quería verlo ni en pintura pero fue una gran victoria y realmente pensé que estaba conseguido. Ezequiel había mamado correctamente, sacando leche, durante casi 30 minutos, me había vaciado el pecho. Durmió 2 horas y pico...me dijeron que desde ese momento en adelante todas las tomas posibles había que intentarlas así, en el pecho. Me fui del hospital radiante y emocionada, orgullosa de mi, de mi niño y de mis tetas. Las siguientes tomas sin la ayuda de Víctor y las enfermeras fueron muy difíciles, pero aún así terminaba logrando que mamara, a veces más y a veces menos.
Luego empezó lo malo de nuevo, él volvió a rechazarlo y quería su bibi, y yo comencé a dudar si estaba mereciendo la pena tanto sufrimiento para él, que se ponía furioso nada más acercarle al pecho. Sabía que había que intentarlo, pero yo tenía claro que no quería que nadie sufriera porque entonces no compensaba, al menos según mi punto de vista. Los días siguientes yo llegué a hacerme extracciones de 180 mililitros cuando él me rechazaba el pecho. Toda esa leche por supuesto se la daba a Ezequiel en bibi, y eso me hacía sentirme genial... Seguía intentado ponerle al pecho, normalmente sin éxito, salvo algún día salteado que se agarraba y mamaba 30 minutos, como si quisiera regalarme esos momentos. Seguí extrayéndome... cada día salia menos, y menos y menos y cada vez Ezequiel se enganchaba menos, hasta que al final lo perdí de nuevo, ese oro líquido. Ésta vez, sin espina clavada. Sabiendo que había hecho todo lo que estaba en mi mano por darle lo mejor a mi hijo. Había llorado a su lado, de tristeza y de felicidad, me había sacado esa espina con su ayuda, poniéndole junto a mi pecho. Mi orgullo hacia él y hacia mi se hizo enorme por todo lo que habíamos conseguido, por todo lo que nos habíamos dado mutuamente y como habíamos recordado que siempre estamos a tiempo de estar juntos, de dormir juntos, piel con piel. Durante ese mes de relactación crecí mucho espiritualmente y me di cuenta de muchas cosas. Pude darle en total 3634 ml. de leche materna, que me extraía, más la que él sacó en esas horas de pecho y calor cercano.
El diario completo lo podéis leer en este mismo blog, pulsando aquí.
Si lo preferís como un archivo de Word, porque os es más fácil compartirlo, imprimirlo o leerlo, os lo enviaré encantada a vuestro correo electrónico.
En mi lista de libros (a la derecha) está éste, y otro diario de una madre que si logró relactar a su bebé.
Lo que todavía añoro
Me he ido dando cuenta a lo largo de este maravilloso año, de las cosas que he hecho mal, y que, ahora que estoy de nuevo embarazada, tengo la oportunidad de hacer mejor. Lo primero de lo que me arrepiento es de haber metido a Ezequiel en la "cuna" (pecera mejor dicho) en el Hospital. Lo hice porque "era lo normal", por miedo a que se cayera o a aplastarle. Luego me di cuenta de lo mucho que me habría añorado el pobre ahí metido, después de nueve meses a mi lado...y yo a él también, sin saberlo. Además ni el ni yo dormíamos nada, situación que habría mejorado mucho si le hubiese tenido junto a mi. Cuando lloraba no podía atenderle (con los puntos no podía moverme a penas) y tenía que avisar a mi marido, que a duras penas reaccionaba.
Lo segundo de lo que me arrepiento y que estoy segura de que se deriva de lo primero, es de no haber sido más paciente con la lactancia. Lo cierto es que para el parto fui bastante preparada, pero para la lactancia poquísimo. Sabía lo básico, e ignoraba que existían los grupos de apoyo a la lactancia, con lo cual... cuando necesité ayuda no la tuve.
Después afortunadamente, supe que se podía relactar y lo intenté, cosa que me dejó mucho más tranquila.
Todavía a veces siento una melancolía, una añoranza de algo, como si yo no hubiese podido seguir del todo mis instintos, como si se me hubieran anulado un poco después de su nacimiento. De hecho esto puede ocurrir en partos que no son naturales, en los que la madre tiene un gran sufrimiento o en los que la descarga hormonal natural de un parto y su curso se ven afectados por procedimientos hospitalarios.
Yo no me quejo porque se respetó lo que era más importante para mi: cogerle nada más nacer, ponerle en mi pecho y que no se le llevaran; pero si que anhelo por ejemplo el hecho de sentir como salía de mi (no sentí nada en esa zona por la anestesia epidural)
A veces todavía añoro todo eso...no haberle tenido más al pecho, no haberle llevado en un fular siempre pegado a mi, no haberle tenido en la cama cuando dejó de mamar. Pero afortunadamente... desperté y estuve a tiempo de arreglarlo, de intentarlo todo, de colechar y de darle todo mi cariño y mi amor, impulsado por un gran instinto maternal.
Lo que si recuperé
Al perder la lactancia materna, Ezequiel comenzó a dormir en su cuna porque ya "no era necesario tenerle tan cerca". Cosa de la que me arrepiento totalmente, y me doy cuenta ahora de que yo tenía atrofiados, no se si por el estrés, por el cansancio o por el hecho de haber dejado de lactar al bebé, todos mis instintos básicos como madre.
Al despertarse otra vez todos mis instintos, e iniciar el intento de relactar a Ezequiel, se inició también algo que ahora, a sus 14 meses , estamos empezando a dejar: el colecho. Puesto que tenía que intentar dar de mamar a Ezequiel cada poco, y tenerle cerca del pecho todo el tiempo (para que se acostumbrase a su olor, a su tacto, etc) volvió a dormir en la cama con sus papis. Para mi fue iluminativo, y me dí cuenta de lo que había estado perdiéndome esos 2 meses: darle mi calor, mi amor, mi pecho, sentirle tan cerca como antes de que naciera... Tenerle tan cobijado, tan protegido, tan pegado para todo: para besarle, para acariciarle, para mirarle...
Al terminar el intento de relactar, aunque no habíamos recuperado la lactancia, si que recuperamos otras cosas básicas, como es ésta.
Hemos colechado hasta ahora, que Ezequiel empieza a pedir cuna porque si no está incómodo...y aún así todavía hay días que pide cama, cosa que me hace muy feliz porque, por supuesto, cuando duerme en la cuna le echo mucho de menos.
Los beneficios de la lactancia materna, de llevar a tu niño pegado a ti y de dormir con él
Lo natural es lo mejor. Dar el pecho es lo mejor, puesto que la leche artificial no es natural, los cochecitos, aunque son muy prácticos, tampoco son lo natural y por supuesto, las cunas de barrotes tampoco lo son.
Son innumerables los beneficios de la lactancia materna, de llevar al niño pegado al pecho y de dormir con él...tanto para la salud del bebé, como para la de la madre, como para el vínculo afectivo entre ambos.
Para conocer en detalle todos éstos beneficios y comprenderlos, podemos leer artículos muy buenos como son por ejemplo:
Porteo del bebé: "Ventajas de llevar a tu bebé", "La importancia de la fase en brazos", "Llevar a tu bebé", "La vida del bebé en un cochecito", " Mirando hacia ti o hacia el exterior. Cómo llevar a tu bebé".
Colecho: "¿Cuáles son las ventajas de tener a nuestro bebé durmiendo con nosotros?", "¿Cuáles son los efectos a largo lazo en mi bebé al compartir la cama?", "Colecho o cama familiar"
(otros sobre colecho en: http://www.crianzanatural.com/art/ixg2.html)
Lactancia materna: "Beneficios de la lactancia por edad", "Inmunología de la leche humana: como la lactancia protege a los bebés"
También hay otras muchas lecturas y webs interesantes que tratan estos temas; en mi lista de libros y artículos encontraréis "Lactancia materna, un reto personal", "Guía de lactancia materna" y otros.
En mi lista de webs hay enlaces a asociaciones de apoyo a la lactancia, donde encontraréis vuestro grupo de apoyo más cercano, y también asociaciones y foros de apoyo a la crianza con apego: "Crianza Natural", "Maternidad Instintiva", "Ojana" , etc...
Si tenéis alguna duda sobre lactancia o relactación y os la puedo resolver no dudéis en consultarme, por aquí o por mi correo. (daragoloroy@hotmail.com)






Me ha encantado tu post. Lamento que no saliera del todo bien y claro, también lamento que como todas nosotras hayas sido "víctima" en parte del poco caso que se le hace a la lactancia en particular y a la maternidad en general. Sería muy distinto si el personal sanitario que nos atiende en nuestros embarazos y partos y después los pediatras y las enfermeras de atención primaria tuvieran idea de lo que se traen entre manos. A mí las lactancias me salieron bien (con mucho esfuerzo y bastante suerte) pero los partos...en fin, tal vez algún día supere la melancolía yo también. Mientras tanto escribo aquí www.sermamas.es, por si a alguien le sirve de algo
ResponderEliminarBesos
Hola Irene. Muchísimas gracias por pasar por mi blog y por tu comentario.
ResponderEliminarEs verdad que se hace poco caso. Bueno, hay de todo, porque en el Hospital donde parí hubo una enfermera muy simpática que trató de ayudarme al máximo y que me explicó muchas cosas, como por ejemplo que a veces a Ezequiel se le metía el labio inferior y dejaba de succionar adecuadamente, que tenía que estar atenta. Aún así al principio estuve muy perdida: unos me decían que mamaba muy bien, otros que no, otros que estaba muerto de hambre, otros que la leche no me subía...en fin...
Felicidades por tus lactancias y seguro que superas esa melancolía, de hecho, escribiendo y ayudando a los demás sanamos esas cosas.
Un fuerte abrazo y gracias cielo.
Hola Cayetana,
ResponderEliminarYo supe de ti cuando quise intentar relactar a Oliver y las chicas del foro me dijeron que le leyera tu relato, me lo lei enterito y me ayudo muchisimo...
Ahora, despues de tiempo.. las casualidades nos vuelven a coincidir.. creo que estoy de unas 6 semanas y Oliver recien cumplio el año..
Felicidades por tu embarazo, un abrazo, seguire tu relato !
Hola Patry, no sabes cuanto me alegro de haber podido ayudar a alguien con mi diario. ¿Al final conseguiste recuperar la lactancia?
ResponderEliminarEnhorabuena a ti también por tu embarazo y esperemos que ahora sí que sí, podamos dar el pecho a gusto!
Un abrazo cielo
Cayetana, no conseguí nada, Oliver no queria teta..
ResponderEliminarSegui sacandomela hasta los 7 meses, y luego a los 10 lo volvi a intentar, conseguia bastante leche, pero Oliver seguia sin querer mamar.
Sabes.. tengo la esperanza de cuando nazca la lentejita a Oliver le de por probarlo...
Gracias Cayetana por compartirlo! Ayudarás a muchas mamis!!
ResponderEliminarPoder se puede!! vas a ver que la experiencia sirve y con tu segundo hijo vas a poder lograr todo lo que te propongas. Muy hermoso el relato.
ResponderEliminaryo pase por algo similar y logre relactar al poco tiempo a mi hija. Suerte! y gracias por compartir.
Gracias por escribir tu gran proceso. Eres una Hija del Hirkani. Me hiciste recordar lo doloroso que fueron los primeros 3 meses de nacido de mi terver hijo, Julián... ya tenía esos momentos guardados en el inconsciente...gracias por ayudarme a recordar...llegamos a los 16 meses de lactancia por el pecho derecho...
ResponderEliminarUn abrazo
leslie Power
www.espaciocrianza.cl
@powerlesliecl
Hola Cayetana, me ha emocionado mucho leerte, es maravilloso cómo explicas tu despertar, tu consciencia.. Tienes frases profundas llenas de sentimiento que llegan directas al corazón. Enhorabuena por tu blog, espero que no dejes de escribir. felicidades por tus hijos y a ellos por su madre.
ResponderEliminarUn abrazo.
cuan hermoso es encontrar coincidencias en las experiencias y saber que nuestros sentimientos nos unen en este mundo de la madre que le da el pecho a su bebé tal que te siento estrecho vínculo afectivo contigo,mi bebé tiene dos meses y una semana así que según todas las historia que he leido ,los esfuerzos que he venido haciendo y los resultados que voy viendo VALORO UN MILLON DE VECES MAS MI LACTANCIA MATERNA POR TODO LO QUE ME HACE SENTIR QUE ES ESTA LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD QUE TENGO EN LA VIDA DE ESTAR TAN CERCA DE MI ÚLTIMO HIJO. AMÉN , GRACIAS POR TU BLOG.AMO LA LACTANCIA MATERNA
ResponderEliminarpor casualidad encontre tu blog,cuando nacio mi beba le di biberon despues quise darle leche y hasta la fecha no quiere succionar, ya tiene 2 meses y una semana, y si tengo el remordimieto de no haberle dado de mi leche en sus primeras horas de vida y haber recurrido al biberon, pero intentare la relactacion y espero que si lo logre y coincido con todas las mamas,SER MADRE ES UNA GRAN BENDICION UNA EXPERIENCIA MARAVILLOSA espero que logre que mi beba tome de mi leche y gracias infinitas por conpartir tus experiencias con nosotra las mamas primerizas, dios te bendiga a ti y a tu hermosa familia saludos!!!
ResponderEliminaratte
belen